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En la vida siempre hay que inaugurar etapas y cerrar otras. Se toman decisiones que nos conducen de una situación en la que estábamos estancados, a situaciones nuevas. Y cuando estamos en el camino correcto, suele pasar que pasito a pasito nos vamos acercando a aquello que queremos. Toda esta palabrería motivacional es sólo para justificar que hoy inauguro una sección nueva en el blog: críticas con emoción. ¿Que siginifica esto? En vez de hacer la típica crítica que ya he hecho en miles de ocasiones (vale, puede que no tantas) sobre la calidad de una película, en este caso, daré mi opinión basándome en los sentimientos que me ha despertado el visionado de la misma. A veces es más útil una percepción, que tanto tecnicismo o adjetivo gratuito. Empiezo con Regresión (2015), la última del director español Alejandro Aménabar. Puede que no parezca el mejor ejemplo de película con emoción, pero conforme vayáis leyendo veréis porqué.

Críticas con emoción: Regresión

Jesse Eisenberg entrando en el parque de verano Adventureland
Jesse Eisenberg entrando en el parque de verano Adventureland
La verdad es que llevo un mes de noviembre que tela. Proyectos y más ideas que se acumulan en la cabeza para volcarlas aquí, en esta pequeña parte de mi mundo que ahora mismo, no es tan pequeña. "La paciencia es una virtud", decían en La momia (1999), yo a veces peco de no tenerlo en cuenta y me desvirtúo un poco, olvidándome de dónde vengo y a dónde voy. Pero esto no es un blog de desarrollo personal -todavía- y aunque mi faceta de autocoach me tira mucho a veces, voy a hablar de cine, que es de lo que escribo aquí. Retomando un poco la esencia del blog como página de cine, quiero escribir sobre una película, simple y llanamente. Además, encajada en una sección a la que le tengo mucho cariño porque fue una de las primeras iniciativas que llevé a cabo aquí; las críticas con emoción. Y la película que toca, Adventureland (2009). 

Críticas con emoción: Adventureland

protagonistas de las ventajas de ser un marginado

Me gusta cuando una película me hace llorar, es buena señal. No simplemente que me epaten a escenas e imágenes y diálogos y a todo un poco. De vez en cuando, también me apetece ver películas pequeñitas, de estas que tienen una lección que enseñarte, y que cuando acabas de ver te dejan con la mente en otro punto a cuando la empezaste. Me gustan esas películas. Y esta es una de ellas. Retomando la sección de Críticas con emoción, me apetece comentar una película que a mi sí que me llegó a emocionar: las ventajas de ser un marginado (2012).

Críticas con emoción: las ventajas de ser un marginado

cartel en inglés de Yo, él y Raquel
"Un poco de amistad, no ha matado a nadie" reza la película

Estoy sorprendido, en shock, anonadado y cualquier otra palabra que se os ocurra, pero primero quería agradecer la buena acogida que tuvo mi entrada anterior sobre Regresión (2015). Gracias por pasaros ese ratito del día a leerme, al fin y al cabo es lo que se busca al escribir, que te lean, quien diga lo contrario miente. En segundo lugar y cómo soy un animal de costumbres -todos lo somos- voy a seguir abusando de vuestra buena voluntad para escribir otra crítica con emoción. He visto unas cuantas películas en los últimos días, que al fin y al cabo es lo que me gusta, pero de entre todas ellas quería escribir acerca de Yo, él y Raquel. Mientras el mundo enloquece con los Oscar, Leo DiCaprio y el éxito de Deadpool (y si, he visto Deadpool), yo hablo de esta película, soy así de original.


Crítica con emoción: Yo, él y Raquel

honest poster de El renacido
El cartel reza: Protagonizada por valientes actores que pasaron mucho frío y comieron algo de carne cruda
Pues si, voy tarde y bastante, pero no he podido escribir antes por circunstancias personales. De todos modos a estas alturas, quizás la película esté más que vista y mi opinión poco pueda aportar a lo vertido sobre la misma, pero como al fin y al cabo escribo por qué quiero y tengo cosas que decir, pues voy a ello. No se me ocurre mejor película para retomar la sección Críticas con emoción que El renacido, una película que no te deja indiferente, aunque en mi caso no sé exactamente si para bien o para mal. Había leído mucho sobre ella, y me habían comentado amigos sus impresiones, y puedo decir que todo lo recopilado acerca de El renacido no coincide demasiado con mi opinión.

Críticas con emoción: El renacido

Cartel promocional de Manchester frente al mar con Michelle Williams a la izquierda y Casey Affleck a la derecha
Cartel promocional de Manchester frente al mar con Michelle Williams a la izquierda y Casey Affleck a la derecha

Era una de las favoritas de los Óscar y de hecho, Casey Affleck hizo un papelón suficiente para ganar el premio a Mejor Actor frente a toda su competencia. De todos modos, en este post no se va a hablar de los méritos cinematográficos de la película -que los tiene- si no de la fuerza que tiene la historia que cuenta. Tras varias entradas en las que se han hablado de otros temas, retomo la sección estrella del blog, o al menos la más personal: Críticas con emoción. Manchester frente al mar es una de las más intensas del año, y aquí se va a desgranar un poco, al menos a nivel personal, lo que transmite. Desde luego ha sido una de las dignas nominadas de este año. 

Crítica con emoción: Manchester frente al mar

Fotograma de Cinema Paradiso
Fotograma de Cinema Paradiso


Una de las secciones con más éxito de este blog es Críticas con emoción. Las películas de las que hablo, suelen tener bastantes visitas y realmente desconozco si es por la película en sí, o por el punto de vista más emocional y/o sentimental desde el que hablo. Sea como fuere, es verdad que cada vez que vemos una película, esta despierta unas sensaciones, unas emociones o sentimientos, incluso aunque sean de odio y de bochorno, a lo que se está viendo, pero las imágenes siempre nos causan una impresión. Como dice el refrán "una imagen vale más que mil palabras", y aunque no estoy del todo de acuerdo, puesto que unas palabras en un momento determinado nos pueden llegar más que una imagen, si que es verdad que las imágenes nos impactan. Entonces un conjunto de imágenes en movimiento nos impactarán aún más. De eso trato de hablar, de la emoción del cine.

La emoción del cine

Kate Winslet y Jim Carrey tumbados en el hielo

Después de haber leído cuarenta listas sobre las mejores películas de la historia o "las cien películas que hay que ver antes de morir", me percaté que siempre aparecía una: Olvídate de mi (2004), una película protagonizada por Jim Carrey y Kate Winstet y dirigida por el francés Michael Gondry. Tenía curiosidad por echarle un vistazo, pero siempre encontraba algún obstáculo que me impedía hacerlo. Finalmente, he podido verla, entera, y ahora entiendo porqué figuraba siempre en esas listas. Tras unas cuantas entradas un poco más "personales", de reflexiones y otras pajas mentales, vuelvo a escribir una crítica, lo que no quita que siga siendo personal y complejo dar tu visión sobre una película. Y más si es una película en la que tantos sentimientos se dan la mano, y de qué manera. Retomando la mítica sección de "Críticas con emoción", me arranco con esta joyita. Sin más rodeos, sigo.

Crítica con emoción: Olvídate de mí

Cabecera Aniversario blog de cine Salvando al Soldado Ryan



Cojo el micrófono. Auditorio lleno. Me suda la mano. Miro alrededor y luego a la platea, a quien debo dirigirme a continuación. Pregunto delante de más de 100 personas dos cosas que tenía en la cabeza a un actor tras la proyección de una película de nivel nacional en un festival de cine. 
Si echo la vista un año atrás, todavía me sorprendo al ver dónde he llegado. Un 20 de diciembre de 2015 arrancaba Salvando al soldado Ryan, sin saber muy bien qué iba a pasar ni cuál era el camino que iba a tomar esta página. De hecho, ni siquiera estaba seguro del nombre que le iba a poner al blog, pero tras estar casi un mes pensando en cuál era el mejor y preguntando en mi entorno, tomé la decisión de lanzarme con este y probar.

¿El porqué del nombre? Salvar al soldado Ryan es el nombre de la mítica película de Steven Spielberg del 98, y me impactó mucho, como a casi todo el mundo, supongo. Desde entonces en internet casi en todas partes he tenido el alias de SoldieRyan, así que como Salvar al.. estaba cogido por motivos obvios, me decanté por un cambio en el verbo manteniendo el Soldado Ryan, mi álter ego en estos mundos virtuales. Me pareció una idea genial, y aún me lo sigue pareciendo.

Aproveché el estreno de Star Wars: el despertar de la fuerza (2015), para estrenarme en solitario por segunda vez en el mundo del blogging con una entrada sobre el fan-service, tras un primer intento fallido y algunas colaboraciones en otros proyectos que por desgracia, no tuvieron continuidad, como Ahora te jodes o la ya fallecida web de Café con Alicia Young

Pero esta entrada no es para hablar de lo malo o de los errores, de los que también se aprende y por eso estoy aquí. Esta entrada es para escribir acerca de lo conseguido en este rincón personal, y que en su día decidí compartir al mundo lo que yo pensaba del cine y mi particular manera de ver las películas, aprovechando la particularidad de que soy un tío que se emociona con facilidad viendo cine. Y pensé, ¿por qué no hablar de cine? 

Tenía una cuenta de Twitter -@soldieryan- más o menos trabajada, con la que pensé que podría empezar a difundirme y contactar. Mucho más reciente es la página de Facebook, que no tendrá ni dos meses. 
Luego vinieron ideas como escribir acerca de emociones y películas, porque no me apetecía hacer sólo crítica. Un tiempo después aparecieron otras secciones, algunas que no han tenido demasiada continuidad, otras sí (Críticas con emoción, por ejemplo) y otras que por falta de espacio al publicar posts de otros temas, no he podido seguir desarrollando tanto como quisiera (me viene a la cabeza los Placeres Culpables)

Difundir, maldita difusión. Compartir lo que escribes y procurarte que llegue a cuantas más personas mejor, porque piensas que al final alguien comentará o se molestará en dedicar el tiempo, eso tan valioso que tenemos y que no nos sobra, en escribirte. Y empiezan a llegar los primeros comentarios, las primeras personas a las que poner nombre. 

Tiempo después han venido iniciativas como las de asistir a eventos, caso de la primera edición del primer Salón del Cine o el Salón del Cómic y empezar mi andadura en festivales de cine. Pero no festivales cualquiera, si no festivales acerca de la discapacidad y otros ámbitos de la sociedad que necesitan más visibilidad, por ejemplo el Black Panther Deaf-Film Festival, realizando mi primera entrevista para el blog y la crónica posterior, todo un hito en esta página.

Algunos de los momentos vividos este año gracias a Salvando al Soldado Ryan
Algunos de los momentos vividos este año gracias a Salvando al Soldado Ryan

Para terminar, de vuelta a las colaboraciones, que en este caso se han plasmado en Las cosas que nos hacen felices, donde también escribo sobre temas que no trato en el blog por temática, o porque no me apetece simplemente. Más logros a la mochila.

Por el trayecto, han pasado cosas como convertirme en miembro de los Blogos de Oro, asistir a sus pre-estrenos, sortear entradas para los lectores, poder conocer a gente gracias a este rincón, gente encantadora y que comparten en mayor o menor medida la pasión por esto que es el cine y que une más de lo que parece. 
Gente como Miguel de Descartes no fue al cine, como Javi de Cine de Patio y los Blogos de Oro, como Mini-Fu del blog al que da nombre este adorable cojín o Éowyn o Alfonso de El Palomitrón; gente como Ayleens y J San Jose, y todxs los de Twitter con los que hablo, y cualquier persona con la que haya hablado en algún momento, y que seguramente me habrán sacado una sonrisa o habrán aportado un poco de ilusión por darme su opinión sobre lo que escribo. Y por supuesto, he tenido apoyo de gente de mi vida, que me han ayudado, me han aconsejado y han colaborado conmigo, como es el caso de Raquel B. Ilustra haciendo de mi fotógrafa particular. Sin ellos este blog no sería lo que es ahora mismo.

Todo esto en un año y cuando uno empieza a pensar y darse cuenta realmente de lo que se puede lograr con un proyecto así, empiezas creyendo que es imposible, porque lo ves lejano. Pero poco a poco y con esfuerzo, y sobre todo, sacando tiempo no se sabe muy bien de dónde, logras tener continuidad y escribir semana a semana un post aquí. 

Parece una tontería, pero esto ha seguido aquí para animarme y ser un poquito el faro que alumbraba cuando otras facetas de mi vida no iban tan bien o no me motivaban tanto. El blog me apetecía y me hacía sentir bien, y eso es algo único que se consigue cuando un proyecto es tuyo y te ilusiona.

Realmente no sabes muy bien cuantas personas te leen, si con lo que vuelco aquí ayudo a otros a sentirse identificados con emociones, si les descubro películas, si inicio debate, en fin, si sirve de algo lo que hago aquí. Pero me sirve a mí, para recordar que de las ideas y los proyectos más sencillos a simple vista, y que en realidad no tienen nada de sencillos, encuentras motivos por los que sentirte orgulloso. Si la gente de tu alrededor empieza a darle valor a lo que escribo, será que realmente de algo servirá, ¿no?

Para culminar, que mejor forma de celebrar el aniversario de este blog en una sala llena de gente, que tras ver una película de las que hacen llorar (100 metros, trata sobre la esclerosis múltiple) y de la que perfectamente podría escribir aquí, tengo la oportunidad de preguntar cara a cara a un actor reconocido, algo acerca de la vida, de las emociones y del cine, que al fin y al cabo, de eso va esta página. Y que escribo porque quiero, que co*ones. 

Gracias por leerme

XOXO SoldieRyan

Aniversario

Cartel promocional de la película Un monstruo viene a verme

¿Sabéis que es la pornografía? Seguro que sí. ¿Y la comida basura? Apuesto que también. Productos fabricados en cadena y a toda prisa para suministrar placer, ya sea viéndolo, comiéndolo o ambos, porque no, dicen que en esta vida todo es probar. Básicamente el objetivo que buscan es una respuesta inmediata y una rentabilidad al producto en cuestión. Y no, aunque lo parezca no me he equivocado de blog, de temática, ni de entrada. Este post, con un título tan cinematográfico, es la evolución, o más bien la visión desde otra vertiente, de una entrada anterior de este blog: la emoción del cine. La diferencia en este caso, es que estoy hablando de cine, pero no del porno, este que comentaba al principio, sino del otro. Aunque a veces, la diferencia es tan pequeña, que ya no sabes quién juega más contigo.

La emoción del cine 2: manipulación



No os voy a engañar. Iba a aprovechar la Semana Santa, que en España es una fiesta religiosa en gran parte del país, para escribir un post acerca del cine religioso y derivados, imaginé que eso me iba a dar visitas. No obstante, y aunque hay tema para hacer un post y unos cuantos más, me pareció demasiado típico, y aunque me he aprovechado en otros momentos de actualidad cinéfila para escribir entradas, en esta ocasión he decidido hacerme el original y no tratar un tema típico por estas fechas, ya habrá tiempo.
He decidido inaugurar una sección en la que hablaré de películas que me encantan o que me han marcado, y que la mayoría de la gente odia. Creédme, tengo unas cuantas que sorprenderían a cualquier cinéfilo, y hoy escribiré acerca de una de mis obras más especiales que he tenido el placer -culpable- de disfrutar en una sala de cine: la denostada Alejandro Magno (2004) dirigida por el maestro Oliver Stone.

Placeres culpables: Alejandro Magno