Crítica con emoción: Manchester frente al mar

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Cartel promocional de Manchester frente al mar con Michelle Williams a la izquierda y Casey Affleck a la derecha
Cartel promocional de Manchester frente al mar con Michelle Williams a la izquierda y Casey Affleck a la derecha

Era una de las favoritas de los Óscar y de hecho, Casey Affleck hizo un papelón suficiente para ganar el premio a Mejor Actor frente a toda su competencia. De todos modos, en este post no se va a hablar de los méritos cinematográficos de la película -que los tiene- si no de la fuerza que tiene la historia que cuenta. Tras varias entradas en las que se han hablado de otros temas, retomo la sección estrella del blog, o al menos la más personal: Críticas con emoción. Manchester frente al mar es una de las más intensas del año, y aquí se va a desgranar un poco, al menos a nivel personal, lo que transmite. Desde luego ha sido una de las dignas nominadas de este año. 



La historia de la película se podría resumir como un drama familiar. Algo de lo que se suele ver en telefims de sobremesa pero de mucha más calidad. Sin embargo, la manera en la que gestiona el ritmo y va dando la información pertinente en el momento oportuno para impactar al espectador, es lo que la hace diferente. Sumando las interpretaciones de todos y cada uno de los actores y actrices, se convierte en una obra muy emocional. 

Lee Chandler es un conserje que vive en Boston tras sufrir una tragedia personal que le marcó la vida. Tras la muerte de su hermano mayor, debe hacerse cargo de su sobrino y de todos los asuntos burocráticos que atañen el entierro, además de hacer frente a sus demonios internos. 

El personaje protagonista de la película, interpretado por Affleck, vive anestesiado tras el suceso que le cambia la vida y del que se siente culpable, de hecho, uno de los momentos más fuertes de la película tiene que ver con esto. Como no quiero contar spoilers, me centraré en las emociones que contiene la historia.

Es muy interesante el contraste entre los caracteres del sobrino de su padre fallecido -de hecho dicha muerte es la excusa con la que inicia el argumento- y la del protagonista, que es el hermano pequeño del difunto. Al parecer, el hermano mayor (interpretado por Kyle Chandler), tiene una enfermedad terminal del corazón, y más o menos todo el mundo sabía que de un momento a otro podría morir, así que cuando sucede, todos aceptan la situación a su manera e intentan hacerlo lo mejor posible. Sorprende en algún momento la normalidad con la que es tratada esta situación, trivializando la muerte, que está bien y ayuda a no hacerlo tan dramático. Son muy divertidos, dentro del contexto, todos los momentos en los que se habla del entierro como si se hablara de un partido de fútbol.

Casey Affleck y Lucas Hedges en un instante de la película
Casey Affleck y Lucas Hedges en un instante de la película

Lo que convierte a esta película en algo distinto, es la manera en la que Casey Affleck interpreta al protagonista. El personaje vive anestesiado emocionalmente, porque debido a un suceso en el pasado que le cambió la vida, hizo que lo dejara todo y se mudara a otra ciudad, para alejarse de todo el mundo en su pueblo natal, Manchester, una idílica localidad costera estadounidense del mismo nombre que la gran ciudad inglesa. De hecho como curiosidad, cuando empieza la película y compruebas que conducen por la izquierda como casi en todo el resto de Europa, ya te das cuenta de que no es la Manchester inglesa que la mayoría del público piensa.

Lee Chandler (Casey Affleck) en un momento de la película, y tras estar emocionalmente bloqueado durante casi todo el metraje, le reconoce a su sobrino -un alegre y vitalista muchacho- que aún no ha podido superar lo que le pasó tras todos los años que ha estado fuera del pueblo. Se sigue culpando, sigue amargado, viviendo con una rutina sencilla y siendo desagradable con todo el mundo, básicamente porque él mismo no se ha perdonado. Tiene una escena muy intensa con el personaje que interpreta una fugaz Michelle Williams, que hace de su ex-mujer, y en la que ella -por así decirlo- le perdona pero él no es capaz aún de hacerlo consigo mismo, eso indica la culpabilidad con la que vive.
Las dos veces que se derrumba y termina llorando en brazos de unos amigos suyos, resulta casi una catársis hasta para el espectador, que estaba esperando que eso sucediera y que el protagonista por fin se mostrase humano y con sentimientos. 

Como decía más arriba, lo interesante es la diferencia de personalidades entre el sobrino -al que da vida un gran Lucas Hedges, nominado por este papel- y el mismo Affleck. El chico ha vivido en un entorno sin madre, ya que ella era alcohólica en el pasado y luego les abandonó, y el padre, que tenía esta enfermedad terminal que le daba una corta esperanza de vida, un entorno difícil. Sin embargo la actitud con la que vive es muy vitalista y alegre, participando activamente en el pueblo donde vive con sus compañeros de instituto: tiene un grupo de música, juega en el equipo de hockey sobre hielo, sale con dos chicas, etc. En cambio, su tío, es totalmente lo contrario. Vive solo, tiene un triste trabajo como conserje y se ve casi siempre inmerso en peleas de bar.

Kyle Chandler abrazando a Casey Affleck en Manchester frente al mar
Kyle Chandler abrazando a Casey Affleck

Todo el desarrollo del personaje de Affleck y la relación con su sobrino desde pequeño podrían ser el motor de la historia, ya que empieza y termina casi de la misma forma. Aparece la figura de un barco, que pertenecía al hermano mayor fallecido y que hereda el hijo. Por tanto, pasa a ser propiedad de Lee como tutor legal hasta que su sobrino crezca y pueda hacerse cargo de todos sus bienes. Este barco, es un poco como el icono con el que se va viendo la evolución de los personajes, ya que es el objeto de la discordia en el que se representa el nexo de unión de sobrino y tío.

Es también muy interesante la escena en la que frente al notario que tiene el testamento del hermano mayor, Lee Chandler tiene que decidir si se hace cargo de su sobrino, y en flasbacks se cuenta precisamente la tragedia familiar que vivió. Ahí también vemos como Joe Chandler aún vivo (su hermano mayor) intentaba ayudarle a superar esa tragedia y ayudándole económicamente en su nueva vida en Boston comprando los muebles, por ejemplo, dejando claro al espectador que era un gran hombre. 

Es una de las películas más emocionales y humanas que he visto, tanto por la normalidad con la que se trata un tema como la muerte de un ser querido que afecta a los de su alrededor -sin dramatismos exagerados- como por la valentía de tratar la culpa y los remordimientos por nuestras acciones. Affleck hace un tour de force logrando que el espectador se identifique con su sufrimiento, completamente contenido en frases, miradas y gestos, ya que no hay una ostentación de la lágrima fácil acompañada de música intensa, si no todo lo contrario: desde un punto de vista objetivo y a veces hasta distante, observar en pocas escenas donde el personaje se derrumba y se muestra vulnerable, haciendo frente a todo ese dolor que guarda dentro y que prefiere evitar. Reacciones muy humanas y poco cinéfilas. 

Para mí, es una película perfecta para afrontar temas tan complejos emocionalmente como afrontar el dolor por la culpa y las acciones del pasado, así como las pérdidas y la valentía de seguir adelante viviendo de la manera más justa para ti y para tus seres queridos. Buena película para hacer una sesión de cine-terapia. Si no te hace sacar una lagrimita, nada lo hará.

XOXO SoldieRyan

PD: Matthew Broderick hace un sorprendente cameo como el nuevo esposo de Gretchen Mol, la madre del personaje que interpreta Lucas Hedges.

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