La paranoia de Mr Robot

by - enero 27, 2017

Rami Malek en un cartel de Mr Robot

Hay cosas en esta vida de las que se habla poco, como por ejemplo por qué los sugus de piña son azules. Secretos de los que nadie quiere hablar y de los que se tiene poca o ninguna información. Sin embargo, hay asuntos un poco más serios de los que tampoco se habla demasiado. Me refiero a todo el tema de las enfermedades mentales. Ya puedo referirme al trastorno de personalidad, a la esquizofrenia, a la paranoia, la depresión o a la fobia social. Cosas que están más presentes en nuestro día a día de lo que parece, y que supongo que por el efecto llamada, no se mencionan demasiado, como los suicidios. No en vano se comenta que la enfermedad del siglo XXI podría ser la depresión. La estadística es un poco apabullante, pero es algo así como que a la cuarta parte de la población mundial, se le podría diagnosticar alguna enfermedad mental. No es moco de pavo y poco se comenta en los medios. Pero algunos sí que se atreven, y Mr Robot -una serie de 2015 con dos temporadas hasta ahora, en proyección una tercera- se ha atrevido a sacar a la luz estos temas, dentro del mundo hacker y de la informática.
Voy a contar un cuento, a ver si os gusta.



Había una vez, una serie -Mr Robot- que se atrevió a hablar de la paranoia, la esquizofrenia y la fobia social. Todo aquello de lo que no se comenta nunca demasiado, todo aquello sobre lo que da un poco de mal rollo hablar, un poco de miedo incluso. Nadie quiere hablar de cosas feas en una sociedad donde todo tiene que parecer bonito.

Había una una vez, una serie en la que el personaje principal no era precisamente el clásico "prota" según los cánones, pero aún así, acabas empatizando con él. Su protagonista, Elliot, es presentado desde el primer capítulo como alguien diferente, alguien con problemas como fobia social o esquizofrenia, por ejemplo. Ves cómo acude a la psicóloga o cómo detesta relacionarse con la gente, el día a día de alguien con estos desórdenes. 

Había una vez, una serie la cuál a veces puede resultar incomprensible, pero es que realmente para alguien que no ha pasado por los problemas que se tocan, debe serlo. Debe resultar incomprensible cómo funciona en realidad la mente de Elliot, interpretado por un genial Rami Malek, que intenta apaciguar su dolor o sus pensamientos con drogas, que mantienen a raya en cierto modo toda la paranoia y los trastornos que tiene. 

Había una vez, una serie que reflejaba de manera perfecta cómo algunas personas con depresión o estrés, pueden acabar enganchados a las drogas por el simple hecho de que no quieren experimentar todos aquellos pensamientos que les producen la sensación que les lleva a sufrir tanto o que les lleva a sentirse desgraciados. Viven anestesiados, pero tranquilos, más o menos, y lo que parece ficción sucede más a menudo de lo que uno podría esperar. 

Había una vez una serie, que mostraba los efectos de las drogas en la mente, y que lo hacía con tal naturalidad que abrumaba y resultaba desagradable. Te hablaba de qué se siente al estar drogado y como es el despertar a la realidad; horrible. Con secuencias en las que realmente la mente de una persona drogodependiente se desmonta. Y tú llegas a creer que eso puede sentirse así, tal y como te lo cuenta Mr Robot.

Cartel promocional de Mr Robot, con una imagen del protagonista y su mente desconstruida
Cartel promocional de Mr Robot, con una imagen del protagonista y su mente deconstruida

Había una vez, una serie que hablaba de los adictos a las drogas como personas normales,  alguien a quien podrías conocer de tu día a día, alguien a quien se podría llamar "normal", incluso buenas personas, y no como los típicos despojos de la sociedad con los que nadie quiere tener relación. Convirtió a un adicto en protagonista.

Había una vez, una serie que hablaba de la paranoia, de aquello de imaginarte cosas que no están pasando, ver una realidad que nada tiene que ver con lo que está sucediendo. La mente -la tuya,-inventándose situaciones y peligros constantes, viviendo en cada instante con ansiedad por lo que te imaginas, todo es peligroso y nada es seguro. Tu mente no ve la realidad tal y como es, si no que la ve como la quiere imaginar, con todas tus pajas mentales y rayadas encima.
Y al final de cada capítulo, una vuelta de tuerca donde nada de lo que te explicaba el protagonista, tenía sentido. 

Había una vez, una serie que te presentó a la fobia social (esa gran desconocida). Presentaba a un protagonista que odia el contacto con la gente, le aterra relacionarse. No le apetece salir y le da miedo abrirse con los demás, incluso con su psicóloga. Vive encerrado en su burbuja de seguridad mediante una rutina que detesta pero le hace sentirse seguro. Sólo es feliz a escondidas, hackeando al resto del mundo, su vía de escape y su gran pasión. Apenas habla con aquellos con los que lleva años de relación. Se calla todo lo que piensa pero lo escuchas tú, porque se lo dice al espectador, y ves cómo dice justo lo contrario de lo que piensa, por no quedar mal y evitarse problemas.

Había una vez, una serie que trataba el trastorno de personalidad. Mostró a un personaje creyendo que hacía algo, pero luego lo olvidaba, porque no era él mismo, su mente le engañaba. Se pasaba la serie constantemente confundido. Y luego no sabía qué era real, y qué no lo era, y cuándo era él mismo, y cuándo no lo era. Todo es confuso. Como este post.

Había una vez, una serie en la que se contaban las cosas desde el punto de vista de alguien con problemas mentales, para que el resto pudiéramos entender qué sienten las personas que sufren este tipo de enfermedades. Si es que llegas a entenderlo. 

Había una vez, una serie que quiso hacer accesible para el gran público estos temas. Y ahí está para quien quiera verla.

Ah, y había una vez, una serie que rescató a Christian Slater para la TV. Thanks God.

Fin.

Rami Malek a la izquierda y Christian Slater a la derecha, imagen representativa de la serie
Rami Malek a la izquierda y Christian Slater a la derecha, imagen que podría resumir la serie

Todo esto que está contado como un cuento, podría serlo, por lo lejano que parece. Por suerte para nosotros, Mr Robot te habla de todo lo mencionado y más. Muchos temas que son tabú actualmente, en la serie se cuentan a bocajarro, sin anestesia, por seguir usando terminología médica. Es una serie difícil, pero desde luego recomendable. Obviamente no habla únicamente de problemas mentales, pero desde luego es algo que marca el tono de la serie, ya que debido a los desórdenes que sufre Elliot, la información que le llega al espectador está pasada por el filtro de alguien que no piensa de forma racional muchas veces, ni ve la realidad de manera objetiva.

Luego aparecen por ahí temas tan de actualidad, como la competitividad en la sociedad del capitalismo y en el mercado laboral, la moralidad en las decisiones que se toman por el bien de muchos/mal de pocos, la seguridad de la información en internet y la superficialidad de la sociedad de consumo en la que vivimos Al estilo de El club de la lucha (1999). Cosas que tampoco son baladíes, pero aquí se tiene la osadía de mostrar. Además de tratar asuntos tan poco agradables pero aún así necesarios, la trama y los personajes tan imperfectos y humanos a la vez, te atrapan porque el guión es de una precisión milimétrica para darte las sorpresas e informaciones justas en cada capítulo.

Básicamente es distinto a lo acostumbrado por la mayoría de productos audiovisuales que consumimos y por eso parece tan original. Tanto en el uso de la música como de la imagen logran darle un tono distinto, y también gracias a eso es una serie diferente. Total, el ser humano siempre ha sentido atracción por lo que no conoce.

Por mí, que sigan adelante con este cuento que seguramente y a su manera, ayudará a concienciar a la población sobre enfermedades muy actuales para muchos y muchas, por desgracia.

XOXO SoldieRyan

PD: Y por cierto, tengo que reconocer que mi chica se enganchó más que yo, y me acabó arrastrando unas cuantas veces a continuarla, porque a mi me daba pereza, a veces. Es que es intensa, muy intensa, en serio.

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4 comentarios

  1. Me has dejado impresionada con este gran análisis tan profundo y que está milimétricamente detallado. Felicidades! Yo me sentí un poco identifiecada con el personaje.

    Saudos! 🙋

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    1. Hola de nuevo Éowyn, me estás malacostumbrando :D

      Me alegra un montón que te haya gustado el análisis, supongo que en parte es porque me pasa un poco como a ti, que me sentí identificado con el personaje.

      Saludos!

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  2. Hi!

    A mi no me gustó mucho, estuve a punto de dejarla a mitad de la primera temporada, luego estuve a punto de dejarla cuando faltaban dos capítulos del final...

    El final me pareció un poco cogido con imperdibles, me recordó a un sucedáneo de El Club de la lucha, solo que en versión cutre. El prota no ayuda mucho... parece sacado de Innsmouth mua ja ja ja

    Besitos

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    1. Hola!
      Entonces ni hablar de la segunda temporada, no? A mi también me recordó a "El club de la lucha", aunque el personaje me resultó un poco más trabajado. También es verdad que es una serie de 10 horas y "El club..." dura como unas dos.

      Un abrazo!

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