Instantes de cine: Miami vice

by - mayo 04, 2016



Se me ocurren muchos, tal vez demasiados momentos de cine de esos que marcan una vida. Ahora estoy en plan que quiero compartirlo todo con todo el mundo, ya que pienso que habrá alguien más ahí, en algún lugar, que se emociona con lo mismo que yo. Y si no hay nadie más y sólo son momentos que me ponen a mí la piel de gallina, pues mira, algo que me llevo. Como decia más arriba, se me ocurren muchos momentos de cine de esos de acordarte para siempre, pero hoy no voy a enumerarlos. Hoy escribiré acerca de uno de esos momentos en particular que a mí me ha marcado, sea por el momento vital, por la escena en sí, por la música, por el montaje, por lo que sea, se me ha quedado grabado en la memoria como algo que me ha hecho disfrutar y emocionarme al mismo tiempo. Estreno esta sección -y ya tenía ganas- de instantes de cine, hoy con Corrupción en Miami (2006).



Por lo visto soy fan de películas mayormente incomprendidas por el gran público, y que en el momento de su estreno no fueron precisamente un éxito, como Alejandro Magno, de la que hablé aquí. Hoy me temo que se va a dar otro caso similar, pero sin hablar de toda la película en sí. Para contextualizar un poco: Corrupción en Miami (o Miami Vice) es una película dirigida por Michael Mann -nota mental: escribir sobre este señor- y que se basa en la mítica serie de los 80, que trataba de una pareja de polícias de Miami, todo con un look muy chic y muy ochentero, en el mejor y en el peor sentido. La película pero, está ambientada en la actualidad y los protagonistas son Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, interpretados respectivamente por Colin Farell y Jamie Foxx. Como curiosidad, sale nuestro Luís Tosar haciendo de narcotraficante, todo muy arquetípico.

No fue el éxito esperado, el estilo de Michael Mann, muy personal y distinto al correctismo académico imperante en la mayoría de estrenos y ajeno al montaje MTV que se puede ver en general, no cuajó entre el público. La película está rodada en gran parte con algo parecido a una cámara digital y los tiroteos asustan de la crudeza sonora que se puede oír en pantalla. Los personajes están bien definidos con pocos trazos, pero sí que es verdad que resultan un poco fríos y la historia central que cuentan tampoco interesa demasiado.

Sin embargo, la escena en concreto que quiero comentar -y que es la que dejó marcada allá por el 2006 en mi retina esos 3 intensos minutos- es el final de la película. A Michael Mann se le podrán achacar muchas cosas, pero tiene un estilo inconfundible y un buen gusto para la música y la composición de planos poco visto en los directores actuales. No sé si realmente es mérito suyo o de alguno de los miembros del equipo que hizo la película, pero como él es el máximo responsable, al final es el que se lleva el reconocimiento. Veamos la escena:


Tenemos una playa, una casa en la playa, dos personas en una casa en la playa. Y conversan. La conversación no es importante ahora mismo, pero para situar, estos dos personajes han vivido un romance muy intenso durante la película (no voy a destripar más) y es con seguridad la última vez que se vean. Sobre el minuto 1 del vídeo ella le dice "el tiempo es un regalo" en el doblaje español. Se miran, y empieza a sonar la música -Auto Rock del grupo sinfónico Mogwai-. (dejo el enlace aquí)
Pasamos de unos planos rodados con una cámara mecida por el viento de la playa, a un plano estable en el hospital, con un travelling entre dos manos de la otra pareja protagonista, que se funde a otro travelling de la casa en la playa que vimos al inicio de la escena.  
Volvemos a la cámara movida por el viento, ella ya está en un barco que la alejará de esa playa y del hombre del que está enamorada. La música sube de intensidad. La película nos muestra ahora al hombre en la playa, y en un plano subjetivo, la cámara se empieza a desplazar, como si estuviéramos en el barco, fuéramos la mujer y zarpáramos de esa playa. El momento culminante de esta parte de la escena: intercambiamos planos de ella y de él, él se toca el labio, como recordando el último beso que se han dado. La música sigue in crescendo. 
El hospital otra vez. La mano inerte de la chica en la camilla se mueve, él, su pareja, está sentado en la silla al lado de ella, y se levanta sorprendido al ver que ella despierta, la música sigue aumentando de intensidad.  
Una última mirada del hombre en la playa al barco. Una última mirada de la mujer en el barco a la playa. 
En el hospital, la chica despierta y mira a su pareja, al lado de ella. La música llega a su clímax. Se tocan las manos.  
La mujer en el barco gira la cabeza y deja de mirar la playa, para no volver a verla jamás. El hombre ya ha dejado la playa y ha cogido el coche para llegar al hospital donde le espera su amigo, y la pareja herida de su amigo -la mujer que estaba en la camilla-. La película acaba con un corte brusco a negro en el momento en que el hombre de la playa entra en el hospital. 

Prácticamente nos narra una despedida y un reencuentro al mismo tiempo y en un asombroso montaje paralelo, que pone la piel de gallina. He visto la escena ahora en el vídeo, unos cuantos años después de la última vez que la vi, y entre la música y las imágenes se me ha puesto la piel de gallina. Se puede decir adiós a una persona que te ha marcado para toda la vida, y al mismo tiempo seguir adelante, y se puede sentir la alegría de recuperar a la persona a quien amas, después de no saber si ibas a verla nunca más. Brillante como combina ambos sentimientos.

A mi esta escena me transmite tristeza, melancolía, pero al mismo tiempo decisión y esperanza, todo en uno. 

Puede que la película no fuera una obra maestra, de hecho sé que no lo es, y sé que si la viera ahora me parecería incluso aburrida en algunos tramos, pero merece la pena echarle un ojo, al menos una vez. Sólo en la escena final de la película, hay más cine que en la mayoría de bodrios que se estrenan semana a semana. Desde luego, Michael Mann es un genio montando sus películas, pero la mayoría de escenas finales de su cine, son pequeñas joyas aparte de la película, que si has aguantado entera no te decepcionarán.

Hasta aquí la escena de hoy, tenía ganas de escribir sobre ello y me he puesto intensito, será el día.

XOXO SoldieRyan

PD: la imagen de la cabecera está realizada por la artista Raquel B. Ilustra, podéis ver más en su blog, dejo aquí el enlace

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2 comentarios

  1. excelente comentario, tengo la misma sensación de esa escena, viajo miami y buscando la locacion de la escena de playa, llegue a tu post.
    saludos

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    1. Muchas gracias por tu comentario.
      Esa es la grandeza dl cine; coincidir con alguien en alguna de tus escenas míticas, sin importar la distancia. Espero que la encontrases y disfrutaras.
      Un saludo!

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